[Por: José María Castillo]
Mucha gente está persuadida de que, para que un país – y la sociedad de ese país – funcione “como debe ser”, lo más importante es que los gobernantes del país en cuestión sean buenos gobernantes: inteligentes, competentes, experimentados, honestos, etc. De lo cual, nadie duda. Es evidente que un país bien gobernado, es y será siempre un país que crece, prospera y en el que los ciudadanos se sienten felices, todo lo felices que se pueden sentir los habitantes del país que sea. Esto es evidente…
Descargue el artículo.






