[Por: José Lorenzo | Religión Digital]
“Permito que me habite el grito enmudecido de los frágiles y sufrientes y me resisto a creer que el corazón humano puede endurecerse al punto de la crueldad, me resisto a la discrminación, a la xenofobia, y la sinodalidad no es más que un acto de resistencia de quienes creen en el poder de la vida y de lo comunitario“…
Descargue el artículo.






