“Mi sentir es de una gratitud enorme, de un regalo de Dios. Estoy muy agradecido con Adolfo Pérez Esquivel, quien confió en mí para esta obra tan importante.
Es un original que quedará como regalo para la diócesis de La Rioja, especialmente para la catedral, para el pueblo riojano y el pueblo de Dios.
Lo que quiso simbolizar Adolfo fue la multiplicación de los panes y los peces, el milagro que hizo Jesús con sus discípulos y el Pueblo. En la escena están los cuatro mártires con los cuales lleva a cabo la multiplicación, son protagonistas y también hay personas del pueblo. Hay mujeres que representan el trabajo cotidiano, la lucha por cuidar la vida, las infancias muchas veces no reconocidas. Los trabajadores, hay un hombre mayor que es un trabajador que representa también a las personas que incluso siendo jubiladas tienen que seguir trabajando para sobrevivir. También están representados los niños y niñas, las infancias; que están en vulnerabilidad que a pesar del paso del tiempo siguen no estando en el centro de la vida de la comunidad y corren riesgos ante el flagelo de la droga, de la falta de proyecto de vida, de oportunidades y la vulnerabilidad incrementa en tierra fértil todas estas cuestiones. El cuadro evoca la comunidad organizada: el compartir el pan, el milagro de compartir, la necesidad de multiplicar los panes y los peces ayer, hoy y siempre para que nadie sufra el hambre y nadie pierda la libertad en la Argentina de hoy. Es un cuadro que así como el Paño de la Resurrección, quiere inspirar a cada uno, a cada una, a tomar la tarea que le corresponde para hacer actual esa multiplicación de los panes y los peces.
El mensaje detrás de la obra tiene que ver fundamentalmente con los mártires y con Jesús, con lo que el Evangelio dice: el que quiera ser el primero, que se haga servidor; la multiplicación de los cinco panes y dos peces, la iglesia martirial, la semilla de trigo que cae en tierra y muere para dar vida. Es la buena noticia del evangelio lo que quiere reflejar esta obra para que cada uno, cada una de nosotros sepamos al verla que ahí está la esperanza, en entregar nuestra vida al amor al prójimo como a uno mismo, que es la gran invitación de Jesús y hacerlo en comunidad, porque como decía/dice nuestro querido Papa Francisco, nadie se salva solo y tenemos que construir una iglesia en la que estén todos, todos, todos.
La invitación es a que esta obra pueda multiplicarse en la Iglesia de La Rioja y de toda la Argentina, que se puedan realizar copias y sirva para difundir la vida y la obra de los Mártires Riojanos, que tanto bien le han hecho a nuestro pueblo y tanta fecundidad siguen manifestando hoy.
Para mí, conocer La Rioja y vivir esta Pascua riojana ha sido una experiencia de profunda conversión, de mucha emoción y de gran gracia, que me seguirá ayudando a transformar mi corazón para servir al prójimo, amarlo como a mí mismo, construir el reinado de Jesús y reconstruir su Iglesia en medio de todos nosotros.
Estoy infinitamente agradecido con la diócesis de La Rioja, con el obispo Dante Braida y con todos los hermanos y hermanas con los que me encontré en este tiempo, con quienes forjé amistad y con los que seguramente seguiremos trabajando juntos por el bien de nuestras comunidades, del pueblo argentino y latinoamericano. Les mando un abrazo muy grande de paz y bien a todos, y que Dios y la Virgencita de Guadalupe los bendigan mucho.
*Claudio Fuentes Lizana: Licenciado en Relaciones Internacionales con estudios en Ciencia Política, Historia y Religión. Trabaja en el Colegio Santa Ethnea de las Hermanas de la Misericordia, en la Aldea Jóvenes para la Paz del Servicio de Paz y Justicia en Pilar y también en el Hogar de Cristo, actualmente soy Director del Centro Barrial María de Guadalupe.






