[Por: Leonardo Boff | Reflexión y Liberación]
Un manto de tristeza y de desamparo se extiende sobre todo el planeta, especialmente sobre nuestro país. Somos víctimas de un gobierno cuyo jefe de Estado está dominado por una inequívoca pulsión de muerte que lo vuelve insensible a las casi trescientas mil víctimas de la Covid-19, e incapaz de palabras de solidaridad con los familiares y hasta con los auxiliares próximos fallecidos. Parece que hubiera sufrido una lobotomía, volviéndose indiferente al dolor y a la tragedia humana…
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