Ante una realidad que contradice el Reino de Vida de Jesucristo, la exigencia de constituirse en una Iglesia en estado permanente de misión, promotora de la vida en plenitud para la persona entera y para todas las personas, tiene dos implicancias: la conversión pastoral y la renovación eclesial.
Ante una realidad que contradice el Reino de Vida de Jesucristo, la exigencia de constituirse en una Iglesia en estado permanente de misión, promotora de la vida en plenitud para la persona entera y para todas las personas, tiene dos implicancias: la conversión pastoral y la renovación eclesial.






