(Gustavo – Hermano Iglesia Metodista de Bolivia.) No te conocí en persona, pero te conocí en tus pensamientos, en tu fe y espíritu. Fueron tus escritos que permitieron conocerte, compañero de la vida.En la lectura acompañada por una música andina, donde los sonidos de la quena, las zampoñas y el bombo me servían de fondo, me llenaba del espíritu de tus reflexiones,que estoy seguro que estaban iluminadas por la luz de vida de Dios.
(Gustavo – Hermano Iglesia Metodista de Bolivia.) No te conocí en persona, pero te conocí en tus pensamientos, en tu fe y espíritu. Fueron tus escritos que permitieron conocerte, compañero de la vida.En la lectura acompañada por una música andina, donde los sonidos de la quena, las zampoñas y el bombo me servían de fondo, me llenaba del espíritu de tus reflexiones,que estoy seguro que estaban iluminadas por la luz de vida de Dios.






