[Por: Eduardo de la Serna]
Los testigos de la aparición de Jesús reciben el encargo misionero de predicar. Pero deben permanecer en Jerusalén a la espera del Espíritu Santo prometido. Así Jesús puede irse y “pasar la posta” a los suyos que – bautizados por el espíritu” – podrán continuar con la obra misionera. Ahora Jesús puede separarse de los suyos…
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