El Concilio Vaticano II nos ayudó a tomar conciencia de que el mundo es constitutivo de la Iglesia. No es el mundo que está en la Iglesia, sino que es la Iglesia que está en el mundo
El Concilio Vaticano II nos ayudó a tomar conciencia de que el mundo es constitutivo de la Iglesia. No es el mundo que está en la Iglesia, sino que es la Iglesia que está en el mundo






