Viniendo de una orden misionera, siento la obligación de reflexionar sobre nuestra historia. Difícilmente podemos pensar en una Nueva Evangelización a menos que estemos seguros de que hemos aprendido de la Primera Evangelización, tanto de nuestros aciertos como de nuestros errores, así como de las insuficiencias que sufrimos en el deseo de comunicar el Evangelio.
Viniendo de una orden misionera, siento la obligación de reflexionar sobre nuestra historia. Difícilmente podemos pensar en una Nueva Evangelización a menos que estemos seguros de que hemos aprendido de la Primera Evangelización, tanto de nuestros aciertos como de nuestros errores, así como de las insuficiencias que sufrimos en el deseo de comunicar el Evangelio.






