(Javier Palacios) ECLESALIA, 15/11/12.- Cuántas veces en la vida nos lamentamos, -y no sin razón-, del mal llamado “silencio de los buenos”… Ese “silencio cómplice”… que genera tanto sufrimiento…, tanto dolor…, tanta violencia…, y tanta muerte… Silencio que, sin aparentemente causar daño, va dejando el espacio donde la palabra, podría ser como un “dique” para abortar la barbarie… y el estado de destrucción provocado por tantos “mercaderes de la muerte”…
(Javier Palacios) ECLESALIA, 15/11/12.- Cuántas veces en la vida nos lamentamos, -y no sin razón-, del mal llamado “silencio de los buenos”… Ese “silencio cómplice”… que genera tanto sufrimiento…, tanto dolor…, tanta violencia…, y tanta muerte… Silencio que, sin aparentemente causar daño, va dejando el espacio donde la palabra, podría ser como un “dique” para abortar la barbarie… y el estado de destrucción provocado por tantos “mercaderes de la muerte”…






