[Por: Jesús Bastante | Religión Digital]
“Hasta la gente más malvada, los dirigentes más corruptos, son hijos de Dios (…). El sacerdote, el obispo, el Papa y cualquier bautizado somos intercesores… Enojarse hace bien, pero no condenar. Debemos ser intercesores”. Francisco volvió a la costumbre de improvisar durante la audiencia general, celebrada -todavía- en la Biblioteca del Palacio Apostólico…
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