Gracias al irregular e inédito acontecer de caracter planetario, y a tanta institución que pierde credibilidad, la reflexión creyente puede ser más audaz y consistente. Es una oportunidad para dejar atrás esquemas caducos; y para reconectarse con lo jesuánico y lo pneumatológico; y para continuar cultivando varias hermeneuticas al interior del pueblo de Dios.
Gracias al irregular e inédito acontecer de caracter planetario, y a tanta institución que pierde credibilidad, la reflexión creyente puede ser más audaz y consistente. Es una oportunidad para dejar atrás esquemas caducos; y para reconectarse con lo jesuánico y lo pneumatológico; y para continuar cultivando varias hermeneuticas al interior del pueblo de Dios.






