La envidia

(Eduardo de la Serna)  Hasta aquí venimos hablando de “vicios”, sin señalar la dimensión de “pecado” de este grupo de “vicios capitales”. Pero algo debe llamarnos la atención: hemos hablado de la soberbia como característico de Adán, de la avaricia como característico de Judas, y de la envidia se dice algo todavía peor: no sólo se afirma con mucha frecuencia (diremos algo más adelante sobre esto) que es el pecado de Caín, sino que es pecado del mismo diablo… Después de esto, ¿podemos seguir prefiriendo el título “vicios” al de “pecados”? Obviamente creemos que sí, pero debemos profundizar esta cuestión para evitar malos entendidos.
 

(Eduardo de la Serna)  Hasta aquí venimos hablando de “vicios”, sin señalar la dimensión de “pecado” de este grupo de “vicios capitales”. Pero algo debe llamarnos la atención: hemos hablado de la soberbia como característico de Adán, de la avaricia como característico de Judas, y de la envidia se dice algo todavía peor: no sólo se afirma con mucha frecuencia (diremos algo más adelante sobre esto) que es el pecado de Caín, sino que es pecado del mismo diablo… Después de esto, ¿podemos seguir prefiriendo el título “vicios” al de “pecados”? Obviamente creemos que sí, pero debemos profundizar esta cuestión para evitar malos entendidos.

 

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