Todos conocemos un poco lo que significa la expresión: “un lugar teológico”.
Quiero tomarla en su acepción: el lugar donde Dios se está revelando. Donde
El se está haciendo presente y la comunidad eclesial puede encontrarlo. Un
lugar en donde, de alguna manera, se puede hacer teología y, a la luz de la fe,
se da una realidad epifánica en la que se manifiestan el ser, la presencia y el
actuar de Dios. Los “lugares teológicos” están emparentados con la
comprensión de los signos de los tiempos, con los lugares eclesiales y sociales
desde los que se elabora el discurso de fe
Todos conocemos un poco lo que significa la expresión: “un lugar teológico”.
Quiero tomarla en su acepción: el lugar donde Dios se está revelando. Donde
El se está haciendo presente y la comunidad eclesial puede encontrarlo. Un
lugar en donde, de alguna manera, se puede hacer teología y, a la luz de la fe,
se da una realidad epifánica en la que se manifiestan el ser, la presencia y el
actuar de Dios. Los “lugares teológicos” están emparentados con la
comprensión de los signos de los tiempos, con los lugares eclesiales y sociales
desde los que se elabora el discurso de fe






