(José Manuel Vidal) El Papa visito hoy por la mañana una de las parroquias de la periferia romana. Se le notaba en su salsa: encantado, divertido, satisfecho, contento y siempre sonriente. Como un párroco. Se transforma al contacto con la gente. No escapa, no rehuye el contacto físico. Se acerca, no se cansa de estrechar manos y de dar besos. Con su natural simpatia y espontaneidad seduce y, en las distancias cortas, transmite bondad y amor. Ése es el secreto del Papa.
(José Manuel Vidal) El Papa visito hoy por la mañana una de las parroquias de la periferia romana. Se le notaba en su salsa: encantado, divertido, satisfecho, contento y siempre sonriente. Como un párroco. Se transforma al contacto con la gente. No escapa, no rehuye el contacto físico. Se acerca, no se cansa de estrechar manos y de dar besos. Con su natural simpatia y espontaneidad seduce y, en las distancias cortas, transmite bondad y amor. Ése es el secreto del Papa.






