[Por: Alejandra Carmona López]
La Iglesia católica chilena, hace décadas, tiene dos almas. Pese a que el poder de la jerarquía ha intentado perfilar un camino de encubrimientos y sigilo entre quienes han cometido delitos al interior de capillas y seminarios, hay sacerdotes que han seguido trabajando en las parroquias de barrio y haciendo una labor pastoral ceñida a los últimos documentos eclesiales…
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