[Por: Ilka Oliva Corado]
A Chávez lo reconozco en mi corazón, como el Niño Arañero. Lo imagino con sus dulces de papaya en el sur de la América milenaria, de la Patria Grande de Simón Bolívar y de todos los que creemos en la unidad de los pueblos. Un joven soñador que acariciaba alas de mariposas y veía en la fuerza del viento unicornios galopando, dirigiendose hacia las grandes alamedas florecientes, mismas de las que habló Salvador Allende…
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