[Por: Esteban J. Beltrán Ulate]
De nuevo, manos blancas, llegan en la penumbra, toman a nuestra madre con violencia -sin importar que se encuentra en cinta-, y la lanzan al río. Esas manos blancas, dicen estar dirigidas por una verdad absoluta, poco les falta para inmolarse (pero su egoísmo no es suficiente), prefieren de manera despiadada ofender a la humanidad y continuar con una masacre histórica: contra la mujer, la madre, y el fruto de su vientre; y más aún, si ese cuerpo femenino tiene fragancia a indígena…
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