InicioRepositorio histórico¿Qué queda de aquella genial intuición de los 'curas obreros'?

¿Qué queda de aquella genial intuición de los ‘curas obreros’?

[Por: Julio P. Pinillos, cura obrero]

Testigos “de Mi”: “Yo soy el Camino, la Puerta, la Fuente de agua viva, la Resurección y la Vida”… Este es el encargo central del Evangelio, el “kerigma” de impacto que después las teologías –mejor unas que otras- intentarán interpretarnos. Un gran cura, bien conocido de las periferias parisinas y madrileñas, con quien compartí equipo presbiteral durante diez años en la Colonia periférica madrileña de Sandi-HogaresPryconsa, Pepe Rodier, discípulo y tertuliano de la gran Mística Madaleine Delbrel, me lo confiaba en reciente conversa de amigos mientras llegaba el tren, en Atocha: “la mejor forma que nos va quedando de evangelizar hoy en los barrios periféricos es el testimonio directo, a pie de calle…cada día conozco más nombres de pobres de las calle de mi parroquia..Cómo agradecen que charlemos un poquito”…

 

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