Resumen
Este artículo plantea los desafíos para la construcción de ciudadanía en un contexto de ofensiva ultraderechista y control corporativo del conocimiento. Se examina cómo grandes empresas tecnológico-educativas imponen una gobernanza global del aprendizaje basada en la estandarización, la medición conductual y la disciplina epistémica. Frente a ello, se propone una reconceptualización de los ecosistemas educativos como espacios de deliberación ciudadana, memoria histórica y resistencia democrática, anclada en experiencias de América Latina.
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El acoso a la democracia como cuestión pedagógica
La democracia contemporánea no es destruida solo por golpes de Estado explícitos. En Chile y el mundo, la ultraderecha ha perfeccionado un asedio gradual: deslegitima instituciones, naturaliza el odio como opinión y vacía de contenido la participación. Simultáneamente, grandes corporaciones (Google, Pearson, Blackboard, plataformas EdTech) promueven una gobernanza global del aprendizaje que reduce la educación a gestión de datos, competencias medibles y perfiles de empleabilidad. Este artículo sostiene que ambos fenómenos –la política de la ultraderecha y la economía política del conocimiento– convergen en un mismo objetivo: producir subjetividades dóciles, despolitizadas y funcionales al capitalismo de plataforma.
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La ultraderecha como pedagogía del desprecio y la desmemoria
La ultraderecha actual no es solo un conjunto de partidos; es un régimen de sensibilidad que enseña a odiar al diferente, a desconfiar de lo común y a celebrar la crueldad como virtud. Se despliegan despliegan políticas que no conducen a ser construir una Magnifica Humanitas:
- Antipolítica como dogma.
- Negacionismo histórico (golpe de Estados , dictaduras, violaciones a los derechos humanos)
- Individualismo metodológico aplicado a la escuela (“el mérito”, “el emprendimiento” como ideologías ).
Este acoso a la democracia se ejerce también en las aulas cuando se silencia la memoria de los movimientos populares y a las comunidades de base o se presenta a los movimientos de defensa de los derechos humanos y de cuidado de ka Casa Común, que practican la no violencua activa como “amenazas al orden” según la nefasta política del “enemigo interno” propia de las dictaduras militares de años pasados y que en la actualidad vuelve a sostener los gobiernos de ultraderecha en nuestro continente.
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Tecno corporaciones de control y disciplina del conocimiento
Las grandes corporaciones de tecnología educativa no solo venden software: disciplinan lo que se puede saber, cómo y para quién. Mediante sistemas de gestión del aprendizaje , rúbricas algorítmicas y certificaciones globales (IB, STEM, PISA for Schools), instauran una gobernanza que:
- Fragmenta el saber en unidades de estudio deshistorizadas y sometidas a control, censura y filtradas moralmente por concepciones religiosas fundamentalistas.
- Somete al docente a la lógica del cumplimiento de “ resultados” según métricas instrumental sin considerar la complejidad de los procesos educativos
- Vigila a los docentes y los somete a dispositivos llamados del control del “ adoctrinamiento” vulnerando su libertad de enseñanza y autonomía profesional.
Esta racionalidad de control reemplaza la pregunta por una “educación como un bien público de acceso universal” y por un necesario “pacto educativo” de raigambre ética y orientado a lograr justicia epistémica y el pleno acceso a los bienes culturales , tecnológicos y la humanidades que convoque por sistemas educativos estructurados por la lógica del capital humano y las dinámicas mercantiles de la formación humana Se produce así un despojo epistémico: las comunidades dejan de definir sus propios problemas y necesidades de aprendizaje y se les expropia su soberanía pedagógica.
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Ecosistemas educativos versus infraestructuras de control del aprendizaje
Propongo distinguir entre:
- Ecosistemas educativos: tejidos vivos, situados, históricos, donde confluyen saberes populares, académicos, indígenas y escolares. Allí la ciudadanía se construye en la controversia y el disenso.
- Infraestructuras globales de aprendizaje: sistemas cerrados, escalables, rentables, que homogeneizan ritmos, contenidos y evaluaciones. No educan: administran y controlal comportamientos
La ultraderecha y las Big EdTech coinciden en atacar los ecosistemas: la primera mediante recortes presupuestarios y censura; la segunda, mediante la sustitución de lo público por plataformas “neutras” que, en los hechos, despolitizan la enseñanza.
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Hacia una pedagogía de la resistencia y re-existencia ciudadana
Frente a este asedio, esbozo tres ejes de acción desde la experiencia chilena y latinoamericana:
- Desobediencia epistémica curricular: recuperar los programas de estudio como territorios de disputa, introduciendo preguntas sobre propiedad del conocimiento, extractivismo digital y memoria democrática.
- Alfabetización en gobernanza algorítmica: enseñar a deconstruir cómo las plataformas modelan deseos, miedos y votos. No solo “uso crítico de TIC”, sino análisis político del software.
- Comunes educativos: construir repositorios, redes y currículos de código abierto sostenidos por docentes y comunidades, como antídoto a la privatización del aprendizaje.
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Conclusiones: La ciudadanía como práctica de lo imposible necesario
Si la ultraderecha y las corporaciones quieren una ciudadanía aislada, evaluable y predecible, la respuesta educativa debe ser la ciudadanía impredecible, solidaria y memoriosa. No se trata de “adaptar” la escuela al mundo digital ni de “tolerar” a la derecha extrema. Se trata de reconstruir espacios donde el conflicto social , las “situaciones límites “ y los “inéditos viables” se nombren, se piensen y se desarrollen capacidades colectivas de transformación.






