[Por: Carlos Rafael Rea Rodríguez]
En el estado de Nayarit, México, la vida de los Pueblos Originarios Náayeri, Wixárika, Meshikan y O’dam se ha visto afectada durante los últimos 15 años por el impacto de dos tipos de violencia que se articulan de manera cada vez más íntima y evidente. Por un lado, las acciones intimidatorias impulsadas por el Estado para diezmar las resistencias de las comunidades e imponer megaproyectos en sus territorios. Por otro lado, la violencia ejercida de forma económica, física, política y cultural por los cárteles del narcotráfico asentados en la región, los cuales se disputan el control del territorio para diversos fines, con la ausencia o la complicidad directa del Estado…
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