[Por: Eduardo de la Serna]
Por un breve espacio voy a simular que yo creo que el gobierno de Nicolás Maduro era una dictadura, peor aún una “narco-dictadura”; simularé que creo que los verdaderos y legítimos presidentes venezolanos eran Juan Guaidó y Edmundo González, olvidando las estafas del primero y las complicidades del segundo con matanzas en El Salvador, como el caso de los jesuitas y Elba y Celina; desconoceré que Trump, en su discurso inaugural en su segunda presidencia ya habló de la importancia del petróleo para “Hacer a América Grande Nuevamente”, y que Venezuela tiene la mayor reserva mundial del mismo; me desentenderé de la Doctrina Monroe y su “revival” trumpista; no prestaré atención a las cerca de 100 personas asesinadas en lanchas cuyo cargamento de drogas era incomprobable antes de ser hundidas, y – por cierto – mucho más después de serlo; pasaré por alto las amenazas similares de Trump a la Colombia de Gustavo Petro, a Groenlandia, a Cuba, a México; ignoraré que el mismo que acusó a Maduro de narco, aplaudió al narco Álvaro Uribe e indultó a Juan Orlando Hernández, de Honduras, condenado por narcotráfico en los EEUU… En fin, en un momento de extraño Alzheimer circunstancial, sólo me formulo un par de preguntas...
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