[Por: Eduardo de la Serna]
El “odiador en jefe”, Jorge Lanata, puso de moda la palabra grieta. Y, como era un buen comunicador (eso hemos de reconocerlo) la palabra circuló y circula a veces todavía… La grieta esto, la grieta lo otro. Es malo que haya una grieta porque divide, separa las familias, las sociedades… ¿Quién se atrevería a negarlo? ¿Quién diría que esa tan mentada es algo positivo, constructivo o, siquiera inocente? Incluso en libros que se autoperciben serios y constructivos encontramos en más de una ocasión esta palabra temible, perversa y nefasta: ¡grieta!…
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