[Por: Pati Blasco – Núcleo Mujeres y Amazonía REPAM]
Las comunidades del Napo vienen denunciando desde hace años una realidad preocupante: el río ya no es el mismo. Los derrames de petróleo en la parte ecuatoriana, la minería ilegal de oro —que ha regresado con fuerza tras debilitarse los comités de vigilancia— y la tala indiscriminada están deteriorando gravemente el ecosistema. El agua, los peces y los bosques están siendo afectados, poniendo en riesgo la salud, la alimentación y la vida de las comunidades.
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