[Por: Cristina Domínguez | Ethic.es]
Vivimos en una sociedad en la que el cuidado a la naturaleza se suele enmarcar dentro de una lógica utilitarista. Debemos proteger las rías o nos quedaremos sin marisco. Es necesario poner cupos de visitantes en los Parques Naturales para poder seguir disfrutando de ellos. Salvemos al Amazonas o perderemos su potencial medicinal. Protejamos al planeta o moriremos con él. Por no hablar de propuestas como los mercados de carbono o los pagos por servicios ambientales. Pero lo cierto es que la naturaleza merece ser respetada por sí misma y no solo por lo que proporciona a los seres humanos. La buena noticia es que, en algunas ocasiones, ya ha conseguido ser protegida como sujeto con derechos propios.…
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