[Por: Olga Consuelo Vélez]
No puedo evitar sentir que, frente a la “prepotencia” con la que llegó el gobierno entrante con su “Patria milagro” donde parecía que al otro día íbamos a pasar a vivir en el cielo, la realidad está dando un “golpe fuerte” que ojalá supieran leer y poner en práctica, aunque lo dudo totalmente porque están enceguecidos con su autosuficiencia.
Una mirada algo “maliciosa” hace pensar que no les sirvió de nada tanto rezo en la toma de posesión. Pareciera que ni la bendición judía, cristiana y católica, trajeron protección. Tampoco el “aleluya”, cantado por Maia y ni la imagen de la Virgen de Fátima, lograron protegernos. Menos aún, las fuerzas militares a las que Abelardo considero público fundamental de sus primeras palabras dirigidas a la nación. Esto cuestiona fuertemente esa fe ingenua que pide “milagros” y no ha entendido que la oración es el diálogo con nuestro Dios para entender lo que él quiere de la humanidad y nosotros disponernos a trabajar por ello. Ni Dios hace milagros extraordinarios ni nuestras oraciones mueven los hilos del cielo a nuestro favor…
Descargue el artículo.
©2017 Amerindia - Todos los derechos reservados.