[Por: Eduardo de la Serna]
El término griego hypakóê suele traducirse por “obediencia” (akuô, escuchar “hacia”), lo que es razonable ya que el término castellano proviene del latín ob (lo que está enfrente) audire (escuchar, oír). Ahora bien, una lectura literalista parece entender que lo que debe ocurrir es una “obediencia” acrítica”, una suerte de relación amo-esclavo. Nada que pensar, nada que analizar, nada que discutir, simplemente ¡actuar en consecuencia! Para más, en ese sentido, lo que Dios nos comunica son “mandamientos”, es decir algo que Él ha “mandado” lo cual, evidentemente, se debe “obedecer”…
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