[Por: Luis Van de Velde]
“Continúan apareciendo cadáveres no identificados en distintas partes del país. Son tantos los que han muerto así, que ya se hace difícil hasta mencionar sus nombres o la vertiente política a la que pertenecen, Pero todos denuncian una danza macabra de venganza, de una violencia institucionalizada, pues unos mueren así directamente víctimas de la represión y otros mueren precisamente por servir a esa represión, Podemos decir que nuestro sistema es como aquel dios Moloc, insaciable en cobrarse víctimas, ya sea los que están contra él, ya sea también los que le sirven. Así paga el diablo. Por eso, cuando se me dice que yo solo me fijo en una clase de muertos y no en otros, yo digo: ¡la muerte me duelo tanto en cualquier hombre que sea! Esta danza macabra de la muerte por venganza política, es el mejor índice, de lo injusto de nuestro sistema.” (1 de julio de 1979).
La muerte violenta «por venganza política» era el panorama diario de la vida en la época de Monseñor Romero. Él la llamaba «esta danza macabra de la muerte». Tras la guerra, los asesinatos de policías y soldados, y de sus familiares, a manos de las pandillas, o los asesinatos entre pandillas o de gente sencilla en zonas bajo control pandillero, siempre se han cometido por venganza. Los conflictos familiares caen fácilmente en la misma dinámica vengativa. En las colonias donde la gente convive, en lugar de resolver los problemas que surgen, muchas veces se reacciona por venganza…
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