01 de Agosto de 2014
(Eduardo de la Serna) Si bien es bastante debatido hoy en día la existencia de un gran profeta al que se conocía como “Segundo Isaías” [cuya obra se encuentra en los caps. 40 – 55 del libro del profeta Isaías] y muchos prefieren ver aquí una obra colectiva, se sigue sosteniendo, en general, que el libro presenta palabras pronunciadas durante el exilio y ante la inminencia del final del mismo (o primeros momentos del post-exilio). El mensaje de liberación dirigido a aquellos que se encontraban en la situación de opresión es ciertamente un grito de esperanza. Las personas en ese contexto son obviamente pobres, oprimidos, sin dinero, y con hambre. El contexto económico, entonces, del texto es sin duda esperanzador y no conviene leerlo espiritualmente.
(Eduardo de la Serna) Si bien es bastante debatido hoy en día la existencia de un gran profeta al que se conocía como “Segundo Isaías” [cuya obra se encuentra en los caps. 40 – 55 del libro del profeta Isaías] y muchos prefieren ver aquí una obra colectiva, se sigue sosteniendo, en general, que el libro presenta palabras pronunciadas durante el exilio y ante la inminencia del final del mismo (o primeros momentos del post-exilio). El mensaje de liberación dirigido a aquellos que se encontraban en la situación de opresión es ciertamente un grito de esperanza. Las personas en ese contexto son obviamente pobres, oprimidos, sin dinero, y con hambre. El contexto económico, entonces, del texto es sin duda esperanzador y no conviene leerlo espiritualmente.
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