15 de Diciembre de 2014
“Dios está gestándose en medio de su pueblo”
Cuarto domingo de Adviento, Ciclo B 2014
Lc 1,26-38
Juan Pablo Espinosa Arce (Chileno)
Licenciado en Educación (Universidad Católica del Maule)
Profesor de Religión y Filosofía
Email: juanpablo.231190@gmail.com
Twitter: @juanpirancagua
Último domingo de Adviento. Compras de última hora, regalos, cenas de navidad. El árbol de navidad a medio hacer, las piezas del pesebre en alguna caja debajo de otras cajas. El año está acabándose. Parece que había sido sólo ayer que estábamos celebrando la Navidad, pero ella ha llegado nuevamente con su magia. Y en éste último domingo la figura bíblica que domina el relato es María y el texto es uno conocido: la anunciación.
Se ha escrito y se ha comentado muchas veces éste bello pasaje de Lucas, pero en esta columna queremos centrarnos en esto que hemos llamado “Dios está gestándose en medio de su pueblo”. El texto tiene un sabor a alianza “el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, para que reine sobre la Casa de Jacob por siempre y su reino no tendrá fin” (Lc 1,32-33). También tiene reminiscencias del Antiguo Testamento, especialmente a la experiencia del pueblo peregrino en el desierto luego del Éxodo: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso, el consagrado que nazca llevará el título de Hijo de Dios” (Lc 1,35).
Esta última cita está puesta a la luz de la llamada “Tienda del Encuentro” de Éxodo 33. En éste texto se lee: “Moisés tomó la tienda y la plantó fuera a distancia del campamento, y la llamó: Tienda del encuentro (…) en cuanto él (Moisés) entraba en la tienda, la columna de nube bajaba y se quedaba a la entrada de la tienda” (Ex 33, 7-11). ¿Qué tiene que ver esto con María y el Adviento? María es la nueva tienda del encuentro, ya que en ella Dios está presente gestándose en medio de su pueblo. Sobre María descansa la sombra del Altísimo que es lo mismo que decir la nube que se posa sobre la tienda. La cercanía de Dios no puede ser mayor que en la persona del Hijo de María, ya que Él es el Dios-con-nosotros, el Emmanuel, el Verbo que se hace carne y pone su tienda entre sus hermanos los hombres.
La comunión entre Dios y su pueblo está comenzando en María, mujer del Adviento y de la esperanza en el Reino. La Navidad así toma un sentido profundamente radical y novedoso. Dios viene a nuestro encuentro en la persona de un niño que está gestándose en el vientre de una mujer, y una mujer nazarena. María es doblemente marginada, por su ser mujer y por el lugar del cual procede y es de tal magnitud la salvación que Dios quiso nacer de una excluida.
Cuando contemplemos el pesebre de nuestras casas y cuando en la Nochebuena esa imagen sencilla pero salvadora del niño Dios entre a nuestra celebración para quedarse en medio de su pueblo volvamos a mirar la experiencia de fe de esta mujer sencilla de Nazaret que discierne y se coloca en total disposición del Altísimo para que Él obre en ella según su palabra. María nos enseña a acoger al Dios que quiere gestarse en su vientre y que quiere poner su tienda en medio del pueblo, especialmente al lado de los pobres.
PREGUNTAS PARA LA REFLEXIÓN
Este último domingo de Adviento nos invita a ACOGER al niño de Belén, así como María lo acogió en su vientre.
¿Cómo puedo/podemos preparar una morada digna para el Hijo de Dios?
¿Qué experiencias de fe me ha dejado este Adviento 2014?
¿Qué quiero regalar a Jesús en esta Navidad?
(Ver artículo completo con mejor formato)
“Dios está gestándose en medio de su pueblo”
Cuarto domingo de Adviento, Ciclo B 2014
Lc 1,26-38
Juan Pablo Espinosa Arce (Chileno)
Licenciado en Educación (Universidad Católica del Maule)
Profesor de Religión y Filosofía
Email: juanpablo.231190@gmail.com
Twitter: @juanpirancagua
Último domingo de Adviento. Compras de última hora, regalos, cenas de navidad. El árbol de navidad a medio hacer, las piezas del pesebre en alguna caja debajo de otras cajas. El año está acabándose. Parece que había sido sólo ayer que estábamos celebrando la Navidad, pero ella ha llegado nuevamente con su magia. Y en éste último domingo la figura bíblica que domina el relato es María y el texto es uno conocido: la anunciación.
Se ha escrito y se ha comentado muchas veces éste bello pasaje de Lucas, pero en esta columna queremos centrarnos en esto que hemos llamado “Dios está gestándose en medio de su pueblo”. El texto tiene un sabor a alianza “el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, para que reine sobre la Casa de Jacob por siempre y su reino no tendrá fin” (Lc 1,32-33). También tiene reminiscencias del Antiguo Testamento, especialmente a la experiencia del pueblo peregrino en el desierto luego del Éxodo: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso, el consagrado que nazca llevará el título de Hijo de Dios” (Lc 1,35).
Esta última cita está puesta a la luz de la llamada “Tienda del Encuentro” de Éxodo 33. En éste texto se lee: “Moisés tomó la tienda y la plantó fuera a distancia del campamento, y la llamó: Tienda del encuentro (…) en cuanto él (Moisés) entraba en la tienda, la columna de nube bajaba y se quedaba a la entrada de la tienda” (Ex 33, 7-11). ¿Qué tiene que ver esto con María y el Adviento? María es la nueva tienda del encuentro, ya que en ella Dios está presente gestándose en medio de su pueblo. Sobre María descansa la sombra del Altísimo que es lo mismo que decir la nube que se posa sobre la tienda. La cercanía de Dios no puede ser mayor que en la persona del Hijo de María, ya que Él es el Dios-con-nosotros, el Emmanuel, el Verbo que se hace carne y pone su tienda entre sus hermanos los hombres.
La comunión entre Dios y su pueblo está comenzando en María, mujer del Adviento y de la esperanza en el Reino. La Navidad así toma un sentido profundamente radical y novedoso. Dios viene a nuestro encuentro en la persona de un niño que está gestándose en el vientre de una mujer, y una mujer nazarena. María es doblemente marginada, por su ser mujer y por el lugar del cual procede y es de tal magnitud la salvación que Dios quiso nacer de una excluida.
Cuando contemplemos el pesebre de nuestras casas y cuando en la Nochebuena esa imagen sencilla pero salvadora del niño Dios entre a nuestra celebración para quedarse en medio de su pueblo volvamos a mirar la experiencia de fe de esta mujer sencilla de Nazaret que discierne y se coloca en total disposición del Altísimo para que Él obre en ella según su palabra. María nos enseña a acoger al Dios que quiere gestarse en su vientre y que quiere poner su tienda en medio del pueblo, especialmente al lado de los pobres.
PREGUNTAS PARA LA REFLEXIÓN
Este último domingo de Adviento nos invita a ACOGER al niño de Belén, así como María lo acogió en su vientre.
¿Cómo puedo/podemos preparar una morada digna para el Hijo de Dios?
¿Qué experiencias de fe me ha dejado este Adviento 2014?
¿Qué quiero regalar a Jesús en esta Navidad?
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