15 de Enero de 2015
Con un histrionismo a la altura de las compañías que se presentan por estas semanas en el Festival Santiago a Mil, los actores políticos y gremiales del escenario político formal en Chile iniciaron el lanzamiento de la agenda laboral del segundo mandato de Michelle Bachelet. Una agenda centrada en reformas a los derechos colectivos del trabajo, pieza angular de la institucionalidad que enmarca las relaciones laborales. Pero cuyo objetivo no es otro que limar asperezas formales del Código del Trabajo en esta materia, para ponerlo más a tono con las normativas que imperan en la actualidad a nivel de los países de la OECD. El ángulo teatral de la presentación deriva de la pretensión de quienes lo hacen de hacer creer al público que estas reformas supondrán una superación radical de la herencia pinochetista en esta materia y reestablecerán en plenitud los derechos a sindicalización, negociación colectiva y huelga en Chile.
Con un histrionismo a la altura de las compañías que se presentan por estas semanas en el Festival Santiago a Mil, los actores políticos y gremiales del escenario político formal en Chile iniciaron el lanzamiento de la agenda laboral del segundo mandato de Michelle Bachelet. Una agenda centrada en reformas a los derechos colectivos del trabajo, pieza angular de la institucionalidad que enmarca las relaciones laborales. Pero cuyo objetivo no es otro que limar asperezas formales del Código del Trabajo en esta materia, para ponerlo más a tono con las normativas que imperan en la actualidad a nivel de los países de la OECD. El ángulo teatral de la presentación deriva de la pretensión de quienes lo hacen de hacer creer al público que estas reformas supondrán una superación radical de la herencia pinochetista en esta materia y reestablecerán en plenitud los derechos a sindicalización, negociación colectiva y huelga en Chile.
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