24 de Abril de 2015
(José Manuel Vidal).- Acabo de estar una semana en Lima, la bella ciudad peruana donde casi nunca llueve. Un viaje corto, pero muy intenso, repleto de encuentros, charlas y entrevistas con eclesiásticos de las diversas sensibilidades, en los que pude pulsar en profundidad el latido de la Iglesia peruana. Con un denominador común que se repetía en todas las conversaciones: el "problema" del cardenal Cipriani.
(José Manuel Vidal).- Acabo de estar una semana en Lima, la bella ciudad peruana donde casi nunca llueve. Un viaje corto, pero muy intenso, repleto de encuentros, charlas y entrevistas con eclesiásticos de las diversas sensibilidades, en los que pude pulsar en profundidad el latido de la Iglesia peruana. Con un denominador común que se repetía en todas las conversaciones: el "problema" del cardenal Cipriani.
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