06 de Abril de 2017
[Por: Eduardo de la Serna]
Como seguidor de Jesús, el mesías de los pobres, no puedo y no quiero mirar “asépticamente” la realidad; quiero mirarla “desde” los pobres. Aunque esto me lleve – sin duda – a pararme “en la vereda de enfrente” de otras marchas. No es el olor del choripán el que me impulsa sino el “hedor popular” (Rodolfo Kusch), no son los colectivos, sino el Evangelio. ¿Podrán entenderlo? Sinceramente lo dudo.
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[Por: Eduardo de la Serna]
Como seguidor de Jesús, el mesías de los pobres, no puedo y no quiero mirar “asépticamente” la realidad; quiero mirarla “desde” los pobres. Aunque esto me lleve – sin duda – a pararme “en la vereda de enfrente” de otras marchas. No es el olor del choripán el que me impulsa sino el “hedor popular” (Rodolfo Kusch), no son los colectivos, sino el Evangelio. ¿Podrán entenderlo? Sinceramente lo dudo.
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