15 de Marzo de 2019
[Por: Pedro Pablo Achondo Moya]
Hace un tiempo leí una frase que decía “salvar a la Iglesia de la Iglesia” o “liberar a la Iglesia de ella misma”; y es que resulta que el principal enemigo de la Iglesia es ella misma. No tanto los detractores, los que disienten y poseen opiniones divergentes de la postura oficial. Eso ha existido siempre y qué bien le hace a la Institución eclesial. Los peores tiempos fueron los del pensamiento uniforme, del culto uniformizante, de la doctrina única...
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