[Por: Ana María Díaz]
La ceniza es un símbolo significativo, porque nos recuerda que algo tan vivo, ardiente y poderoso como el fuego, termina convertido en un polvo frío, estéril e impalpable. También nos hace presente que estamos expuestos a ver desaparecer nuestros mejores sueños, realizaciones, pasiones y logros. Muchas veces hemos experimentado en carne propia el amargo sabor de las cenizas. Se suele considerar que la ceniza es la última condición de la materia, el estado de máxima destrucción, después del cual ya no hay más transformación. Por esto, funciona tan bien como metáfora de las experiencias que terminan sin vuelta: “Solo quedan las cenizas de lo que fue”…
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