[Por: Eduardo de la Serna]
Como es fácil de imaginar, en los tiempos bíblicos había dos tipos de pastores: los que eran miembros de una familia que tenía ovejas y cabritos y debían llevarlos diariamente a pastar y, también, aquellos que eran contratados para esa tarea. Ambos hacían lo mismo, pero había diferencias sustanciales…
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