[Por: Enrique Martínez Lozano]
Las religiones se han presentado como ofertas de salvación. Y las religiones teístas, en particular, han puesto la salvación en manos de una divinidad separada, que habría de rescatar a la humanidad de su situación de esclavitud, sufrimiento y pecado. La —desde todo punto de vista— insostenible “doctrina del pecado original”, solo mantenida y perpetuada por la perezosa inercia que acompaña a toda creencia, ha hecho estragos en la percepción del ser humano…
Decargue el artículo.
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