[Por: Eduardo de la Serna]
El simple hecho de “lavarse” tiene, en la Biblia, diferentes acepciones. Una muy frecuente es lo que suelen llamarse “abluciones”, que implica una purificación ritual. Esto supone que alguna situación ha provocado que alguien quedara “impuro” y debe lavarse o sumergirse (en ocasiones, en griego, se usa el verbo “bautizar”, que significa sumergir). En este sentido, también se utiliza como signo de hospitalidad al peregrino, se lo invita a “lavarse los pies” quitando “el polvo de los camios” antes de, por ejemplo, disponerse a comer (en este sentido, es semejante a “quitar las sandalias”). Esta purificación ritual (es mucho más que un simple tema de higiene) es habitual en los grupos más religiosos de Israel, por ejemplo, los fariseos para los que la casa y la comida son un momento religioso…
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