26 de Setiembre de 2014
(Saúl Irureta - Revista ObSur)
Fe y política fueron dos pre-ocupaciones que me acompañaron toda la vida, pero justo ahora, cuando dejo de estar ocupado, me siento más pre-ocupado que nunca, como si fuera cierto aquello de “a la vejez viruela”. Mientras sos joven pensás que la vejez es un tiempo de sosiego, de pasar raya y concluir algo que ya fue, pero para mí, y como dicen ahora, “nada que ver”. Es una etapa en que adquirís más conciencia del hilo y el sentido de tu existencia; como si una luz nueva se encendiera y mostrara nuevas perspectivas y aspectos que no viste cuando te tocó vivir muchas circunstancias concretas. Y entonces surgen preguntas: ¿cómo no viste lo que hoy ves tan claro? ¿Qué te impidió verlo o te llevó a creer real una imagen tan diferente?
(Saúl Irureta - Revista ObSur)
Fe y política fueron dos pre-ocupaciones que me acompañaron toda la vida, pero justo ahora, cuando dejo de estar ocupado, me siento más pre-ocupado que nunca, como si fuera cierto aquello de “a la vejez viruela”. Mientras sos joven pensás que la vejez es un tiempo de sosiego, de pasar raya y concluir algo que ya fue, pero para mí, y como dicen ahora, “nada que ver”. Es una etapa en que adquirís más conciencia del hilo y el sentido de tu existencia; como si una luz nueva se encendiera y mostrara nuevas perspectivas y aspectos que no viste cuando te tocó vivir muchas circunstancias concretas. Y entonces surgen preguntas: ¿cómo no viste lo que hoy ves tan claro? ¿Qué te impidió verlo o te llevó a creer real una imagen tan diferente?
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