06 de Octubre de 2016
[Por: P. Eduardo Rodríguez]
“¡Que difícil mantener cierta paz interior! ¡Qué difícil no bajar los brazos! ¡Que difícil no desanimarse! Otra vez los pueblos son manipulados. Supongo que los que ganan o empatan (porque es prácticamente un empate) es una mitad del país inducida, engañada, por los que realmente ganan con la guerra. Esos grupos extremos, con el Uribe a la cabeza; toda esas fuerzas armadas que engordaban con la asistencia dolarizada de los yanquis; todas esas oligarquías que rechazaban muchas partes del acuerdo (justicia y reparto de las tierras, por ejemplo); todos los que lucraban con el narcotráfico, incluída toda la Dea yanqui. Odios y mentiras, no digo han triunfado, sino que digo, han empatado con la verdad y la fraternidad, que es la otra mitad. Es todo un balde de agua bien fría (…)”.
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[Por: P. Eduardo Rodríguez]
“¡Que difícil mantener cierta paz interior! ¡Qué difícil no bajar los brazos! ¡Que difícil no desanimarse! Otra vez los pueblos son manipulados. Supongo que los que ganan o empatan (porque es prácticamente un empate) es una mitad del país inducida, engañada, por los que realmente ganan con la guerra. Esos grupos extremos, con el Uribe a la cabeza; toda esas fuerzas armadas que engordaban con la asistencia dolarizada de los yanquis; todas esas oligarquías que rechazaban muchas partes del acuerdo (justicia y reparto de las tierras, por ejemplo); todos los que lucraban con el narcotráfico, incluída toda la Dea yanqui. Odios y mentiras, no digo han triunfado, sino que digo, han empatado con la verdad y la fraternidad, que es la otra mitad. Es todo un balde de agua bien fría (…)”.
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