[Publicado en: papernest.es]
El cerebro humano mantiene actividad constante con apenas unos 20 vatios, una potencia equivalente a una bombilla de bajo consumo. Sin embargo, los sistemas que tratan de imitar sus capacidades cognitivas requieren instalaciones de escala industrial. La inteligencia artificial no replica la eficiencia biológica, la sustituye por infraestructura eléctrica. El resultado es un debate creciente: cuanto más sofisticada es la simulación digital de la mente, mayor es la presión sobre el sistema energético…
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