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ESPIRITUALIDAD DE LA LIBERACIÓN JUVENIL - Emerson Sbardelotti

[Autor Prueba]

Prefacio
Invitación para una aventura
Marcelo Barros 
 
Todo libro es una conversación entre el autor y las personas que lo leen. Algunos libros hacen eso tan bien que tú te sientes como en una rueda de diálogo,  aunque, en el libro, no se puedan responder las preguntas que surgen. Algunos autores tienen el don de conducirnos por un viaje de descubrimientos y nuevas experiencias. Tu que, ahora, tomas este libro en tus manos sobre “Espiritualidad juvenil liberadora” debes saber que, con el, puedes entrar en una bella aventura, pero exigente. Esta aventura es narrada de tal modo, que tú puedes sentirte parte de la historia. A través de una reflexión que rescata varios textos sobre Teología de la Liberación y Espiritualidad, Emerson Sbardelotti nos invita a profundizar una Espiritualidad Liberadora, a partir de la realidad y de la sensibilidad de la juventud actual. 
Espiritualidad no es un término bíblico. Fue San Gregorio de Nissa, padre de la Iglesia en el siglo IV, que tradujo en griego pneumatiké por la palabra latina spiritualitas y la explicó con una expresión del cuarto evangelio: “es una vida dirigida por el Espíritu”. 
Durante muchos siglos, en las Iglesias cristianas, la Teología consideraba la Espiritualidad como la práctica de algún tipo de  devociones o experiencias místicas particulares. Aunque se respetaron las diversas escuelas y tratados de espiritualidad, no se asumía como un tema importante. Fue la Teología de la Liberación, en América Latina, que rescató la Espiritualidad como el corazón del eje principal e la práctica teológica y pastoral. Fueron teólogos latino-americanos, como Gustavo Gutiérrez, Leonardo Boff e Jon Sobrino, que recordaron expresiones de los padres de la Iglesia Oriental, en el siglo IV y afirmaron: “La teología debe comenzar  a practicarse de rodillas, esto es, una actitud de oración y afecto espiritual”. Desde los años 80, eso provocó varios libros específicos sobre Espiritualidad de la Liberación, algunos de los cuales ustedes encontrarán citados y comentados aquí en los capítulos del libro de Emerson Sbardelotti. 
Es como experimentar la búsqueda y profundizar en la intimidad de Dios, alcanzada por los cristianos siguiendo a Jesús, en el camino amoroso. Sin embargo, la propuesta es vivir esto plenamente sumergidos/as con el compromiso de la liberación de los labradores, indios, comunidades afrodescendientes, trabajadores urbanos, desempleados, la población empobrecida de las zonas suburbanas, así como en la lucha de las mujeres, de las minorías sexuales (LBGT) por la igualdad de los derechos y la plena liberación. Esta Espiritualidad Liberadora no puede ser la excepción, una especie de agregado a las luchas de la liberación. Tanto las luchas de liberación cambian e influencian en el modo de vivir la Espiritualidad, como esta nos da una contribución específica y propia a la caminata social y política transformadora. La propuesta es que la caminata de la liberación se constituya, en sí misma, como camino de intimidad con la energía amorosa que las religiones llaman de Dios y a la cual Jesús se refería como “Padre de amor maternal” y que, al mismo tiempo, esa opción de fe y de amor se traduzca en una nueva manera de vivir el compromiso social y político liberador. Está claro que esto no es un proceso espontáneo, ni se da apenas por alguna teoría revolucionaria a ser probada. Es un camino místico e íntimo (lo que no quiere decir que intimide) a ser desenvuelto en lo concreto del día a día y esto pide un método y un cuidado que tiene que ser permanentemente cultivado y desenvuelto. 
Al abordar la Espiritualidad de la liberación, siempre tenemos que referirnos al modo histórico de como Jesús vivía su fe y su relación con el Padre y  de su proyecto en el mundo. En esta línea, este libro está situado en la grande y bella tradición de la teología latino-americana y de la espiritualidad de la liberación que siempre se caracterizó por estar profundamente centrada en un Jesús histórico ..  De manera diferente de la teología europea que contrapone un Jesús histórico al Cristo de la fe, los escritos de la caminata de la liberación reconocen esa distinción, pero no se preocupan tanto con eso y si en, partir de la realidad presentada en los evangelios y recuperar la densidad teológica y espiritual de Jesús de Nazareth para nuestro modo de ser cristiano aquí y ahora, en la realidad concreta del continente latino-americano. 
De hecho, para quien todavía piensa a los místicos como personas aéreas y con una sensibilidad diferente de los seres humanos como tú y yo, es satisfactorio este escrito y, por detrás de las palabras, ver el testimonio de fe y vida de este hermano que nos regala ese libro. Conocí a Emerson Sbardelotti aún joven en  Vitória, ES, comprometido en la Pastoral de la Juventud e en el CEBI. Desde el principio, sentí su sensibilidad que vibraba con la caminata de la Iglesia en el medio de los oprimidos. El martirio de Don Oscar Romero  y el testimonio de la Iglesia de los pobres lo tocaron de forma profunda y movilizadora. Leí los dos libros que Emerson escribió anteriormente. Ahora, él nos ofrece una reflexión sobre la Espiritualidad de la Liberación Juvenil. Parte de la realidad de la juventud actual y del proceso de educación de la fe. Refleja las relaciones entre una espiritualidad presente en la caminata de la juventud y la Espiritualidad de la liberación. Y encierra la reflexión con un capítulo sobre la Eco espiritualidad, camino para nosotros y para las Iglesias. 
Como toda buena reflexión teológica latino-americana, ese libro parte de la práctica. Emerson entrevistó varios jóvenes sobre el tema. Empezó a escribir el libro en un congreso de teología y lo finalizó en un encuentro sobre la espiritualidad liberadora y juventud. Seguramente, el maestro Don mestre Hélder Câmara, se quedaría feliz al leer este libro. El predicaba: “El Espíritu Divino dio al ser humano el poder y la responsabilidad  de no conformarse con el sufrimiento y con el dolor inocente, pero, al contrario, nos enseñó a luchar contra la injusticia. Este es nuestro deber.”  . 
A ti que ahora vas a aventurarte en estas páginas, el libro te invitará a vivir el compromiso liberador en el seguimiento actualizado de Jesús. Seas de la Iglesia que seas, o aunque actualmente, no pertenezcas a ninguna creencia, al meditar sobre la espiritualidad liberadora juvenil, descubre como vivir el aprendizaje de un amor universal. En un mundo cada vez más pluralista, la espiritualidad liberadora debe hacer de cada uno/a de nosotros, un “ser humano universal”, como sugería el padre Ernesto Balducci, filósofo italiano. Él nos enseñaba que los profetas y los místicos ya viven, de lo particular, a lo universal pluralista. Que Dios realice en nosotros lo que afirmaba Ibn Arabi, místico islámico del siglo XII: ‘Así es el hombre universal, que lleva en él la semilla de todos los seres y es capaz de abarcar toda la verdad”. Sin duda, quien es joven recibe, más que un adulto ya formado en sus costumbres de vida, esa vocación y apertura a lo humano y al universo. 
Y a ti que empiezas ahora a leer, buena lectura y, principalmente, que esas palabras se vuelvan realidad en tu forma de vivir, de relacionarte y de actuar. De esta manera, nos volvemos cada vez más humanos como Jesús. Ese proceso no es el resultado del esfuerzo humano. Es la gracia divina. Pero, para recibirla, precisamos dejarnos llevar por el Espíritu que “sopla donde quiere, se escucha su voz, pero no se sabe a dónde va ni de donde viene”. A  nosotros, cristianos, él susurra  el nombre de Jesús. Pero, nos lleva también a otros nombres que son sinónimos de amor y paz, en las más diferentes religiones y en las más diversas culturas. Que riqueza. Ningún mortal puede amordazar el viento. Como, en el siglo IV, escribió Agostinho: “Señálenme alguien que me ame y el sentirá lo que estoy diciendo. Dame alguien que desee, que camine en este desierto, alguien que tenga sed y suspire por la fuente de la vida. Muéstrame esa persona y ella sabrá lo que quiero decir”  . 
 

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“Dios está gestándose en medio de su pueblo”

[Autor Prueba]

 “Dios está gestándose en medio de su pueblo” 
Cuarto domingo de Adviento, Ciclo B 2014 
Lc 1,26-38 
Juan Pablo Espinosa Arce (Chileno) 
Licenciado en Educación (Universidad Católica del Maule) 
Profesor de Religión y Filosofía 
Email: juanpablo.231190@gmail.com 
Twitter: @juanpirancagua 
Último domingo de Adviento. Compras de última hora, regalos, cenas de navidad. El árbol de navidad a medio hacer, las piezas del pesebre en alguna caja debajo de otras cajas. El año está acabándose. Parece que había sido sólo ayer que estábamos celebrando la Navidad, pero ella ha llegado nuevamente con su magia. Y en éste último domingo la figura bíblica que domina el relato es María y el texto es uno conocido: la anunciación. 
Se ha escrito y se ha comentado muchas veces éste bello pasaje de Lucas, pero en esta columna queremos centrarnos en esto que hemos llamado “Dios está gestándose en medio de su pueblo”. El texto tiene un sabor a alianza “el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, para que reine sobre la Casa de Jacob por siempre y su reino no tendrá fin” (Lc 1,32-33). También tiene reminiscencias del Antiguo Testamento, especialmente a la experiencia del pueblo peregrino en el desierto luego del Éxodo: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso, el consagrado que nazca llevará el título de Hijo de Dios” (Lc 1,35). 
Esta última cita está puesta a la luz de la llamada “Tienda del Encuentro” de Éxodo 33. En éste texto se lee: “Moisés tomó la tienda y la plantó fuera a distancia del campamento, y la llamó: Tienda del encuentro (…) en cuanto él (Moisés) entraba en la tienda, la columna de nube bajaba y se quedaba a la entrada de la tienda” (Ex 33, 7-11). ¿Qué tiene que ver esto con María y el Adviento? María es la nueva tienda del encuentro, ya que en ella Dios está presente gestándose en medio de su pueblo. Sobre María descansa la sombra del Altísimo que es lo mismo que decir la nube que se posa sobre la tienda. La cercanía de Dios no puede ser mayor que en la persona del Hijo de María, ya que Él es el Dios-con-nosotros, el Emmanuel, el Verbo que se hace carne y pone su tienda entre sus hermanos los hombres. 
 
La comunión entre Dios y su pueblo está comenzando en María, mujer del Adviento y de la esperanza en el Reino. La Navidad así toma un sentido profundamente radical y novedoso. Dios viene a nuestro encuentro en la persona de un niño que está gestándose en el vientre de una mujer, y una mujer nazarena. María es doblemente marginada, por su ser mujer y por el lugar del cual procede y es de tal magnitud la salvación que Dios quiso nacer de una excluida. 
Cuando contemplemos el pesebre de nuestras casas y cuando en la Nochebuena esa imagen sencilla pero salvadora del niño Dios entre a nuestra celebración para quedarse en medio de su pueblo volvamos a mirar la experiencia de fe de esta mujer sencilla de Nazaret que discierne y se coloca en total disposición del Altísimo para que Él obre en ella según su palabra. María nos enseña a acoger al Dios que quiere gestarse en su vientre y que quiere poner su tienda en medio del pueblo, especialmente al lado de los pobres. 
PREGUNTAS PARA LA REFLEXIÓN 
Este último domingo de Adviento nos invita a ACOGER al niño de Belén, así como María lo acogió en su vientre. 
¿Cómo puedo/podemos preparar una morada digna para el Hijo de Dios? 
¿Qué experiencias de fe me ha dejado este Adviento 2014? 
¿Qué quiero regalar a Jesús en esta Navidad?
(Ver artículo completo con mejor formato)
 

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